Compartir

Las polémicas forman parte del pan de cada día en las Redes Sociales, en los Blog y prácticamente en cualquier medio escrito. Y por ello, los juegos de rol no van a ser menos.

Llevo jugando al rol desde que era imberbe (1990), y dentro de estos años he vivido muchas polémicas. Para mí las peores ocurrieron al inicio, en 1993 con la aparición de Magic, The Gathering y en 1994 con el (sin adjetivo mejor) “Crimen del rol”.

He de confesaros que soy una persona que huye de las polémicas, me parecen algo absurdo e inútil, pero, tengo que admitir que las Redes Sociales han provocado que entre en algunas discusiones sobre los temas más candentes de cada momento.

Lo considero algo muy difícil de evitar. Y todo porque hemos de admitir que hoy en día la plataforma estrella de los juegos de rol son las Redes Sociales.

¿Y a dónde quiero llegar en esta absurda disertación?

Pues está claro, a ningún sitio, solo estaba escribiendo una pequeña introducción para esta entrada, donde os hablaré de las tres polémicas más destacadas (desde mi punto de vista) que existen actualmente en rededor de los juegos de rol.

Pero seamos claros, si me pongo a nombrar todas las polémicas que existen dentro de este mundillo, esta entrada sería algo insoportable. Por ello he hecho una pequeña selección de los más actuales y relevantes. Si, lo sé, solo serán tres.

Micromecenazgo

Preventas ocultas tras Micromecenazgos

Los micromecenazgos (crowdfunding) son un método de financiación que ha tenido muy buena acogida entre el mundo rolero y el de los juegos de mesa, especialmente entre los aficionados a las miniaturas.

Este hecho ha sido aprovechado por algunas grandes editoriales para sacar al mercado sus productos, haciendo una simulación de mecenazgo. Ocultando una preventa, lo cual vería totalmente lícito (la preventa es una práctica muy común en el mundo de los videojuegos), y camuflándola como si de un mecenazgo se tratara.

Me veo obligado a hacer un pequeño paréntesis para explicar brevemente que es un micromecenazgo para aquellos que aún no lo sepan. Resumiéndolo mucho se podría definir como un mecanismo colaborativo de financiación de proyectos.

Después de este paréntesis, he de confesaros que yo también he pecado colaborando en varios mecenazgos. Por ello, y poniéndome una franja negra delante de los ojos, he de confesarlo.

Hola, me llamo Antonio, y soy mecenas.

Hasta aquí todo normal. Pero hablemos de la polémica en cuestión. Estas editoriales de las que hablo, tienen solvencia suficiente para no necesitar realizar estos mecenazgos, los cuales fueron diseñados para gente con ideas y sin recursos para llevar a cabo esas ideas.

Además, estas preventas camufladas ni siquiera usan las plataformas de mecenazgo, con lo que las editoriales se ahorran la comisión que se llevaría cualquier el intermediario. Vale, esto podría ser lícito. Si tienes los medios para hacerlo, ¿por qué no crear un mecenazgo con una plataforma propia?

Y llegamos a la tercera pata de la mesa. Estas editoriales no necesitan del mecenazgo para que su proyecto se lleve a término. Es más, tienen la certeza desde el principio del proyecto que este llegará a término. Su preventa camuflada de mecenazgo es usada únicamente para garantizarse unas ventas iniciales que le garanticen los beneficios del proyecto. Lo cual, aunque cogido con pinzas, sigo viendo como algo lícito.

¿Y dónde está la polémica de este asunto?, está claro, en llamar Curro a lo que se llama Pepe. En lanzar la preventa simulando que es un mecenazgo. Lo cual hace que haya detractores y comience la fiesta de la crítica.

Vayamos a por la segunda polémica…

Jugando al rol en Big Bang Theory

Los clasismos del rolero

Vale, está polémica siempre ha existido, y no solo en el mundo del rol. El ser humano tiene la enfermiza manía de catalogarlo y definirlo todo. Y cuanto más recorrido tiene algo, mas vertientes y ramificaciones aparecen dentro del árbol que anteriormente fue plantado.

Debido a ello, aparecen los clasistas, que ya hemos dicho que existen en todos los ámbitos y temas, pero aquí hablamos ahora mismo de troll, ups, digo de rol.

Simulemos que el rol es un árbol. Y cada una de las ramas principales es uno de los sistemas de juego creados, y cada una de las ramas pequeñas es uno de los juegos publicados (las hojas harían de los no publicados). Veo totalmente normal que a unos les guste más una rama que otras, incluso que defienda que la rama que le gusta es la mejor de todo el árbol. Pero me parece carente de sentido que para demostrar que su rama es la mejor, tengan que lanzar pestes de las ramas que le gustan al resto (esto pasa mucho en política, pero ese es un berenjenal en el que me niego a meterme aquí).

En los últimos años ha aparecido una curiosa rama, aún es un brote, pero ha entrado con fuerza. Personalmente lo considero una de esas ramas bajas que carece de sentido y que habría que cortar para dar salud al resto del árbol. Hablo de la reciente moda del “D&D no es rol”.

Volvamos al símil del árbol. Afirmar y defender esta polémica frase sería como si mirásemos al árbol en su conjunto, y al no verle sus raíces afirmásemos “las raíces no son árbol”. ¡Ole tú y tu ignorancia! (mierda, esta frase quizá cree polémica).

Soy consciente de que necesitamos catalogar todo nuestro mundo para poder sentirnos a gusto con él. Pero esta polémica me parece tan, tan, absurda, que carece de sentido siquiera discutir sobre ella.

¿Por qué veo absurdas este tipo de polémicas?, la respuesta es sencilla, porque no nos hace ningún bien a los aficionados. Crear polémica donde no la debería de haber es ganas de discutir por discutir.

Es totalmente respetable que a cada uno nos guste el juego (o grupo de juegos) que más nos apasionan. Pero coger la pala de mierda y lanzar esa mierda al resto de juegos que componen nuestro extenso catálogo de juegos, es como el que chupa un barrote congelado en una noche de invierno para ver si es verdad que se puede quedar pegado.

Y con esto lleguemos a la última polémica que quiero tratar, la que menos recorrido tiene de las tres…

Las polémicas Tarjetas X (X files)

La tarjeta X

Os lo prometo, solo de nombrarla me da pereza hablar de ella. Pero esta entrada estaría incompleta sin ella.

Si, lo sé, muchos ya sabréis que es la Tarjeta X, pero voy a intentar resumir su definición lo máximo posible. Ufff, que pereza.

La Tarjeta X es una tarjeta física que tienen los jugadores. Sirve para evitar rolear, escuchar descripciones y/o evitar situaciones dentro del juego que te harían sentirte incómodo. Su uso se acuerda antes de comenzar una partida, y cuando se usa, la escena que se esté narrando en ese momento se salta sin hacer preguntas. Esto no significa que la escena no haya sucedido. La escena si ha sucedido y tiene repercusión para la historia, pero al sacar la tarjeta X te has librado de vivirla, aunque los personajes si la vivieron.

Entiendo 100% su utilidad. Lo digo en serio, me parece coherente un sistema para regular cierto tipo de contenidos en nuestras partidas, especialmente cuando jugamos con personas desconocidas. En la parte que estoy en contra de esta polémica tarjeta es que provoca, quieras o no, un corte en la historia y en el clímax de la misma.

Entiendo y comparto que deba de haber una regulación de algunos contenidos en los juegos de rol. Pero creo que la tarjeta no es la forma correcta de hacerlo.

Cuando juegas con tus amigos, lo normal debería de ser poder hablarlo claramente y expresar las cosas que te molestan para no tratarlas en el juego. En el caso de las partidas en jornadas o con desconocidos (que es donde realmente le veo el uso a la tarjeta), yo pondría un sistema como el PEGI para publicitar las partidas.

Yo añadiría al crear la convocatoria para nuestras partidas, independientemente de si sería online o en mesa, un sistema similar al que se usa en la industria del videojuego o el cine para definir nuestras partidas. De esta manera, todos los que estén en la mesa sabrían de antemano donde se están metiendo, ahorrándonos así el polémico sistema de la tarjeta X, pero compartiendo su espíritu.

Sistema PEGI

Polémicas conclusiones

Después de veintiocho años jugando a los juegos de rol, por mis oídos han pasado multitud de polémicas. He de admitir que las Redes Sociales hacen que cualquier polémica pueda convertirse en algo “increíblemente importante”. Pero de igual manera soy de la opinión que las polémicas existen por la intransigencia del que la discute.

Existen tantos juegos de rol como mesas de juego. Cada mesa de juego crea su propio juego de rol cada vez que se sientan a jugar. Incluso los mismos amigos que llevan diez años jugando juntos ininterrumpidamente crean su propio juego de rol cada vez que se sientan a jugar. Y esta es la parte más bonita de nuestra afición.

Somos roleros, creadores de mundos e historias por igual. Todos tenemos una misma afición y tenemos que procurar cuidarla y mimarla. Las polémicas entre nosotros no hacen ningún bien a nuestra afición común.

Los debates, las discusiones, no solo son respetables, son completamente necesarias. Hay que hablar, dar opiniones y buscar soluciones a los nuevos retos que han aparecido e irán apareciendo conforme nuestro mundo lúdico siga creciendo.

Pero saltar de la confrontación de opiniones (discutir) al insulto, la falta de respeto o degradación de las opiniones de los demás es muy fácil. Y es justamente en ese punto donde aparecen las polémicas. Cuando una empresa hace uso ilícito de ciertos términos para asegurarse ganancias, cuando despotricamos de ciertos juegos porque los consideramos desfasados y poco elitistas, cuando simplemente no respetamos las vivencias de los demás…, estamos lanzando puñaditos de sal a la tierra que rodea nuestro árbol.

Soy consciente de que este artículo no conseguirá que las personas polémicas (que existen, yo he visto uno) no sigan en su vendetta de difamación sobre todo aquello que simplemente no les gusta. Son personas que no saben diferenciar las frases “no me gusta” de “es una puta mierda”.

Pero si este artículo consigue que al menos uno de vosotros deje de darles coba y entregarles munición para seguir aireando su discurso, me daré por satisfecho.

Buena caza y largas lunas.


Abroyakin

Sin armadura ni escudero me enfrento a cualquier molino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.