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Desde hace algún tiempo me ronda por la cabeza el realizar ciertas entrevistas a personajes totalmente desconocidos dentro del mundo de los juegos de rol. Claro, la idea desde el principio me ha parecido buenísima, supongo que porque es mía. El caso es que llevo desde entonces haciendo preguntas de testeo a conocidos para ver por dónde podría sacar algo más de jugo a una entrevista de este estilo.

Los resultados me eran muy desilusionantes.

Pero dentro de estas pruebas algo sucedió. Algo que me sorprendió y que me hizo reflexionar.

Un día cualquiera de este invierno fui a casa de mi madre a comer. Hizo un estofado de patatas bastante decente. Comimos. Recogimos la mesa y me serví algo de café recalentado para pasar una escueta sobremesa con ella, como de costumbre, y algo llamo mi atención.

Allí, frente al sofá, junto a la mesita que aguanta estoicamente una televisión plana de gama media, descansaba mi mochila. En su interior había una libreta de pasta dura, color naranja, con cientos de garabatos y anotaciones en su interior. En el bolsillo exterior, tras una desgastada cremallera que se atrancaba en numerosas ocasiones, estaba mi bolígrafo. Pero solo vi la mochila, lo que contenía lo sabía de antemano.

Miré a mi madre de reojo, que ya se disponía a pulsar el botón del mando de la televisión que la transportaría a ese mundo culto y refinado que mantiene Mediaset en todo su contenido. Sin pensarlo, le pregunté, como el que aprieta primero el gatillo en un duelo de pistoleros: “¿te puedo hacer unas preguntas para un proyecto personal mama?”

Me miró, pulso el 5 en el mando, y sin inmutarse me contesto: “Alguna cosa del rol ese, ¿verdad?”

Sonreí, rescaté mi cuaderno y el bolígrafo del interior de la mochila y evite que esa tarde se destrozará un poco más la cabeza con lo que elegía ver cada tarde en la televisión.

Frases de madre

Transcripción fidedigna de la conversación

¿Me podrías decir tu nombre?

Rafi.

Bien, ¿sabes lo que son los juegos de rol?

Si.

¿Has jugado alguna vez a un juego de rol?

Si.

Mama, ¿podrías desarrollar un poco más las respuestas?, es que así, la verdad, es que la entrevista queda algo sosa.

Pues hazme preguntas de desarrollo y no tipo encuesta.

Ah, claro. Tiene sentido. ¿Podrías explicarme brevemente que es un juego de rol?

Un juego al que juegan mis hijos poniendo vocecitas y que cuando me acerco dejan de jugar porque les da corte.

Bien, me has dicho antes que has jugado al rol, ¿podrías contarme tu experiencia?

Pues fue algo decepcionante. Hice lo que veía hacer a mis hijos a menudo, me metieron en la cárcel y estuvimos casi una hora discutiendo porque no podía irme de esa cárcel. Y como no me dejaron salir de esa cárcel pues deje de jugar. Creo que os pusisteis algo nerviosos, ¿verdad?

Eh, si, bueno, es que la puerta de la celda de una cárcel no se abre porque sí. Tenías que averiguar cómo abrirla, no simplemente decir que la abrías y salías, el juego tiene ciertas reglas para solventar esas situaciones.

Pues eso, que no querías que saliera de esa cárcel.

Vale, enfocaré la pregunta de otra manera, ¿Qué te llevo a jugar al rol con tus hijos?

Vosotros llevabais ya varios años jugando a ese juego. Nunca había terminado de convencer, no lo entendía. Solo veía que os tirabais horas sentados y hablando sobre matar bichos raros y conseguir objetos mágicos. No me desagradaba, pero si me desconcertaba. Pero aparecieron de golpe los juegos de rol en televisión, y no salían nada bien parados. Incluso hablaron de asesinatos. Por ello, os convencí para que me enseñarais aquello a lo que tantas horas dedicabais.

Es decir, ¿qué decidiste jugar al rol para intentar entender a que jugaban tus hijos?

Si.

¿Y te quedo claro?, ¿qué te pareció la experiencia?

Un rollo. Solo estáis allí sentados junto a una mesa contándoos historias absurdas que no sé de donde sacáis.

Nos las inventamos la mayoría.

Si hubierais dedicado todo ese tiempo a los estudios o al trabajo…

Posiblemente no sería quien hoy soy. Pero ese no es el tema.

Claro, ese argumento no te interesa.

No es eso, es que la entrevista no toca ese tema.

Pues eso. Que tienes cuarenta años y sigues haciendo el idiota con tus amigos. Y no solo eso, al ser el mayor de tus hermanos a todos los has embaucado y metido en el dichoso juego. Y no contento con eso, ahora te dedicas a convencer de que jueguen contigo a gente que no jugaba antes al rol. En serio, ¿no puedes dedicarte a algo de más provecho?

Vale, intentemos retomar la entrevista, que nos estamos yendo de madre.

Claro.

Antes te he pedido que me describieras brevemente que es un juego de rol, permíteme que insista en este punto. Si algún conocido tuyo que no ha jugado al rol ni tenido contacto el juego nunca te pidiera que le explicases que es un juego de rol, ¿qué le dirías?

Que mi hijo es tonto. En serio Antonio, ¿no puedes dedicarle parte del tiempo que usas para esto a estudiar algo?, a formarte para mejorar en el trabajo y no quedarte estancado. Mira a tus padres, ¿te acuerdas de Redondo?, estudiaba contigo…

Madre regaña a hijo

Los juegos de rol y las madres. El análisis

Esta fue el comienzo de una especie de monólogo inquisitivo sobre las cosas que habían conseguido mis compañeros de la escuela hoy en día.

Como podéis imaginar, me fue imposible terminar la entrevista. Se volvió algo arisca y no fui capaz de volver a reencauzar la conversación. Creo recordar que al final terminé en la calle sin haberme tomado del todo el café.

Tengo cuarenta años, y llevo desde los doce jugando al rol. Está claro que hacerle este tipo de entrevista a mi madre no fue la mejor de las ideas que he tenido. Pero sigo en mis trece y quiero diseñar una encuesta tipo con la que conversar y entrevistar a roleros anónimos.

Cuando la tenga definitivamente diseñada os la mostraré. Haré entrevistas tal y como quiero y os animaré a que vosotros las hagáis también. Lo que me gustaría saber es si a vosotros también se os habría ocurrido el hacerle una entrevista de este tipo a vuestros padres.

Graduación como hija


Abroyakin

Sin armadura ni escudero me enfrento a cualquier molino.

1 comentario

Ruinas · 15 febrero, 2018 a las 13:35

Vaya genialidad de entrevista, parece de serie televisiva…

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